Sustituir las cerraduras estropeadas
Diferentes procedimientos para cambiar las cerraduras de las puertas tanto exteriores como interiores
En ciertas ocasiones, las cerraduras de las puertas del hogar suelen presentar ciertos desperfectos por el fallo de sus mecanismos o por el simple uso diario de las mismas. Por ejemplo, que al introducir la llave, ésta no gire y la puerta no pueda abrirse o que el picaporte permanezca colgado. En tales casos la única solución es cambiar o arreglar la cerradura. Puesto que dentro la casa se puedan encontrar diferentes tipos de puertas y cerraduras existen diversos procedimientos para llevar a cabo su reparación. De esta forma se establecen dos grupos diferenciados; por un lado, aparecen las puertas interiores y por otro lado, las exteriores.
Las puertas exteriores suelen estar acompañadas por cerraduras alojadas en cajas, dispuestas en el lado estrecho de la puerta. La única parte visible es el fleje plano, que sirve para sujetar el mecanismo y en el que el pestillo deslizante y el cerrojo, se accionan con llave. Las principales diferencias que presentan las cerraduras residen en: la profundidad y la altura de la caja del mecanismo; en la distancia existente entre el eje del giro de la llave y la placa metálica del soporte; y, en la medida de los agujeros para los tornillos de fijación o sujeción. Aunque la longitud de dichos tornillos es bastante oscilante, la más común es de 55 mm. Además, en las puertas macizas, la placa metálica se encuentra justo en medio de la caja, mientras que en las puertas ensambladas se sitúa a un lado, originando que también existan diferencias entre las llaves de una y otra puerta. Entonces, un pequeño e importante matiz a tener en consideración es que a la hora de adquirir una cerradura hay que fijarse si la puerta se abre hacia la izquierda o hacia la derecha.
Las cerraduras de las puertas interiores ofrecen menos dificultades, ya que son menos complejas, y su reemplazo o reparación no conlleva mayores inconvenientes. La mejor opción es sustituirlas porque su precio es económico y permitirá un trabajo más cómodo y rápido. Este tipo de cerraduras suelen caracterizarse por llevar un cierre fijo y pasador de plástico, y pese a que no es un material muy duradero, poseen la gran virtud de que las puertas se pueden cerrar más fácilmente.
Procedimiento de reemplazo
Un consejo práctico, antes de cambiar la cerradura, es engrasarla bien con un producto multiengrasado o bien unas gotas de aceite mineral para evitar que su mecanismo se oxide y funcione a las mil maravillas. Además, si la puerta está lacada es conveniente retirar trozos que bordeen el fleje para que éstos no salten al sacar la caja.
Los diferentes pasos a seguir para cambiar la cerradura son:
Primer paso. Con la ayuda de un punzón fino y alargado se retirará tanto el picaporte como el pasador de fijación. Con ello se podrá soltar la cerradura sin dificultad.
Segundo paso. Extraer el eje cuadrado de accionamiento.
Tercer paso. Destornillar las diversas sujeciones que existen en la madera de la puerta.
Cuarto paso. Introduciendo el destornillador por el agujero del pasador, y dando un leve empujón se conseguirá aflojar el mecanismo.
Quinto paso. Sujetar la cerradura por los extremos tanto superior como inferior, y así retirarla de su sitio en la puerta.
Sexto paso. Colocar la nueva cerradura para lo que habrá que seguir el proceso inverso que se ha realizado para quitarla.
Fuente:http://www.consumer.es/web/es/bricolaje/albanileria_y_fontaneria/2002/10/04/52727.php









